Hemos hablado ya en este foro en contadas ocasiones sobre el concepto subjetivo que tenemos de la realidad. Esta semana, a raíz de algunas conversaciones que me han llevado a cuestionar (y a cuestionarme) esa idea de realidad que cada uno tenemos, y en base al cual nos comportamos, y de un vídeo que adjunto al término de este post, que encarecidamente te animo a que lo veas, me apetece volver a bucear en esta idea.

¿Me acompañas?

Te anticipo la conclusión en estado beta (es decir, en construcción, abierto a aportaciones, y por tanto a cualquier tipo de cambio constructivo):

Si las preguntas determinan el marco de atención y definición de nuestra realidad, y teniendo en cuenta que las respuestas son importantes… Tener respuestas correctas a preguntas o marcos de realidad erróneos difícilmente mejorará nuestra realidad

Partimos de la premisa de que la realidad no es ni una, ni única, ni objetiva. Sino que básicamente, depende de cómo se mire, de dónde se mire, y qué nos empeñemos en ver. (Puedes ver pinchando aquí un post anterior en el que abordé esta idea). Como bien dice la sabiduría popular, «No hay mayor ciego que el que no quiere ver, ni mayor sordo que el que no quiere oir».

Rara vez nos cuestionamos si lo que estamos «viendo» e «interpretando» es la forma correcta de enfocar la situación. De esta manera,

HECHO ->

INTERPRETACIÓN ->

REACCIÓN

 

Es decir, vemos +escuchamos +sentimos una situación, le damos una interpretación o sentido a la misma según nuestros valores, creencias, educación, situación, momento,… y reaccionamos- nos comportamos en base a esa interpretación.

Porque si entre la acción y la reacción media la interpretación… y ésta compartimos que es subjetiva…¿Qué pasaría si negáramos la mayor? ¿Y si nos cuestionáramos nuestra interpretación? ¿No podríamos modificar nuestros comportamientos cambiando esta interpretación?

Creo que estaréis de acuerdo conmigo si decimos que si lo que interpretamos de una situación es erróneo, aunque actuemos de manera correcta para nuestra interpretación, ésta no servirá para solucionar ni mejorar nada. Es más, puede incluso empeorar la cosa….

Ejemplos:

  • El marido/la mujer celosa que interpreta un retraso como motivo de desconfiar a su pareja. Si partimos de que tiene motivos para creer que le es infiel, «estaría justificado» pedir aclaraciones, pero si ese retraso tiene una causa más que justificada, y según llega tiene un cúmulo de reproches, no hará sino conseguir que la pareja se aleje de él/ella, en lugar de lograr un acercamiento que es lo que en el fondo desea.
  • Los padres que para evitar un daño a su hijo se anticipan y evitan el daño. ¿Y si resulta que el daño era menor, más una probabilidad real y «fatídica» (en cuyo caso estamos tardando..) , y resulta que la situación le daba al niño la posibilidad de desarrollo y buscar sus propios recursos para evitar ese daño? ¿Y si queriendo ayudar, le hemos dado a entender que «sólo no es capaz»?

Uf, pero ¿cómo cuestionarnos lo que «vemos»?¿Cómo si partimos de que la realidad no es ni una, ni única, ni objetiva?

Pues a través de las preguntas que nos ayudan a aproximarnos a la realidad, desde diferentes ángulos, desde diferentes puntos de vista, desde diferentes intereses y necesidades,…

  • Desde mi perspectiva
  • Desde la perspectiva del otro
  • Desde mis intereses y necesidades subyacentes bajo mis comportamientos
  • Desde los intereses y necesidades subyacentes bajo los comportamientos del otro

Y aunque no tenga garantía de encontrar la perspectiva perfecta que lleve a la reacción perfecta... sí que es cierto que cuando conseguimos ampliar el enfoque, darle al zoom, las cosas cambian…. y mucho… y resulta que lo que era un problema enorme ya no lo es tanto, y resulta que hacía tanto ruido que en el fondo lo que estaba tapando era la verdadera causa que campaba a sus anchas de manera sigilosa….

…Y puedo cambiar la interpretación que hago de las cosas…

…Y lo que siento respecto a esa situación…

…Y lo que hago como reacción…

…Y… tal vez… si consigo una perspectiva más certera… resulta que mis actos me acercan a una situación mejor para mi y mi entorno.

Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución,
yo gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada.
Una vez, supiera la pregunta correcta,
podría resolver el problema en menos de cinco minutos.
Albert Einstein

Tal vez… ¿será así?

¿Qué te parece? ¿Compartes mi tesis?

¿Te animas a enriquecerla?

Te dejo este vídeo realmente interesante… ¡que lo disfrutes!!

 

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