A veces para nosotros está clarísimo eso que queremos transmitir. El significado integrado en las palabras que emitimos y el mensaje que queremos transmitir está perfectamente elaborado.

Pero la respuesta recibida difiere de la buscada…

El impacto generado queda lejos de nuestra intención…

En esos casos, volver a la casilla de salida y recordar que comunicar se parece más a lo que el otro entiende y no tanto lo que pretendíamos decir o lo que sale por nuestra boca, ayuda.

 

A veces para nosotros está clarísimo eso que queremos transmitir. El significado integrado en las palabras que emitimos y el mensaje que queremos transmitir está perfectamente elaborado.
Pero la respuesta recibida difiere de la buscada…
el impacto generado queda lejos de nuestra intención…
En esos casos, volver a la casilla de salida y recordar que comunicar se parece más a lo que el otro entiende y no tanto lo que pretendíamos decir o lo que sale por nuestra boca, ayuda.
Porque comunicar es entenderse, es buscar puentes de conexión y comprensión mutua. Es acompasar ritmo. Es mirar en la misma dirección.

 

Porque comunicar es entenderse, es buscar puentes de conexión y comprensión mutua. Es acompasar ritmo. Es mirar en la misma dirección.

 

Por eso, te propongo este microejercicio:

1- clarifica tu intención detrás de esta acción de comunicación: para qué y qué impacto/respuesta buscas

2- qué es lo que le quieres trasladar: si se quedara con 1-2 ideas tras la conversación, ¿con qué quieres que se quede?

3- qué conocimiento tiene el otro sobre el tema y cómo le afecta: ¿necesita un contexto o información adicional para entender lo que le dices? ¿Cuál es su experiencia?¿cómo le impacta?¿conoce las consecuencias directas e indirectas que se están produciendo?

4- analiza su actitud/predisposición/estado emocional en relación al tema: ¿qué grado de satisfacción o insatisfacción tiene y por qué?

5- elabora un relato muy pegado a tierra y lenguaje del receptor: ten en cuenta los argumentos racionales y no racionales

6-si quieres un tipo de respuesta concreto, sé claro, “no es adivino”: ¿qué petición te gustaría hacerle?

7- no es un monólogo, busca feedback o clarifica qué es lo que ha entendido. Un diálogo implica que no sólo hablo, me callo y escucho. Pregunto, escucho palabras… y ausencias, silencios…

8- todo (o casi todo) en esta vida es planteable si la intención es buena y las formas correctas. Cuanto más evites o retrases lo que quieres trasladar… más te va a costar… mayor la complejidad… mayor “el melón”

Espero que te ayude a crear puentes y entendimiento mutuo.

 

Nota: estas reflexiones provienen de las sesiones de coaching ejecutivo de hoy.

 

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