A menudo decimos que el feedback es un «regalo». Pero seamos honestos: a veces viene en un «envoltorio feo» (malas formas) y nuestra reacción inmediata es ponernos a la defensiva.
Sin embargo, hay una verdad más incómoda que observo frecuentemente en mis procesos de acompañamiento: a veces nos cuesta recibirlo incluso cuando está «bien dado» (es oportuno, se basa en hechos y ofrece una ruta clara de mejora o feedforward).

¿Por qué sucede esto? Porque recibir feedback nos hace sentir profundamente vulnerables.
En ese momento, chocamos con dos necesidades humanas opuestas:
- nuestro deseo de aprender y crecer,
- frente a la necesidad —igualmente potente— de ser aceptados tal como somos hoy.
Si quieres dominar el arte de recibir feedback y convertirlo en una ventaja competitiva, aquí te comparto qué hacer:
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Gestiona tu vulnerabilidad desarmando tus «disparadores»:
Cuando sientas que vas a cerrarte, identifica qué te asusta.
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- ¿Crees que la información es falsa (Verdad)?
En lugar de rechazarlo categóricamente, utiliza la curiosidad activa y pregunta:
“¿Qué viste que yo no vi?” para entender los datos en los que se basa la otra persona.
- ¿Crees que la información es falsa (Verdad)?
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- ¿Te cuestionas quién es el mensajero (Relación)?
Trata deseparar el mensaje de quien lo dice:
“Incluso si no confío en esta persona, ¿hay algo de verdad en lo que dice?”
- ¿Te cuestionas quién es el mensajero (Relación)?
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- ¿O sientes que tu autoimagen de «buen profesional» se desmorona (Identidad)?.
Adopta una mentalidad de crecimiento: no eres «malo», estás aprendiendo.
- ¿O sientes que tu autoimagen de «buen profesional» se desmorona (Identidad)?.
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Escucha para entender, no para defenderte:
Tu única misión mientras te hablan es comprender la perspectiva del otro.
Puedes utilizar el parafraseo para asegurarte de que entendiste bien:
«Entonces, lo que me dices es que mi falta de comunicación en el paso X retrasó al equipo, ¿es así?».
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Toma las riendas y pide «solo una cosa»:
No esperes a la evaluación anual. Prueba preguntar a tus cmpañeros:
“¿Qué es esa única cosa que estoy haciendo (o dejando de hacer) que me impide avanzar?”.
Esto reduce la ansiedad y te da datos muy concretos para actuar.
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Pasa a la acción visible:
El feedback muere si no hay cambio. Elige un solo punto y cámbialo de forma que los demás lo noten. Cuando tu equipo ve que eres capaz de evolucionar tras escucharlos, la seguridad psicológica del grupo se dispara.
Recuerda: El feedback exitoso ocurre cuando dejas de defender tu intención («yo quería ayudar») y empiezas a interesarte genuinamente por tu impacto («fui brusco»). Porque una buena intención, sin una implementación adecuada también puede generar consecuencias indeseadas.
Para la reflexión personal:
¿Cuál de los tres disparadores (Verdad, Relación o Identidad) sientes que es el que más te suele bloquear cuando recibes una crítica?.
¿Cómo puedes gestionarlo la próxima vez?
Foto de horacio olavarria en Unsplash
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Completa el Ciclo de Feedback:
Este post forma parte de una serie de tres encuentros donde exploramos cómo transformar la comunicación en tu equipo. Te invito a leer el ciclo completo:
- Recibir feedback: ¿Por qué nos cuesta tanto recibir feedback? La vulnerabilidad como fortaleza
- Dar feedback: ¿Por qué nos cuesta tanto decir lo que pensamos? El peso del silencio del líder
- Cultura de feedback en la empresa: De la teoría a la acción: Cómo construir una cultura basada en la Responsabilidad Radical
¿Cuál de estos tres retos es el más presente hoy en tu organización? Te leo en los comentarios.



