Muchos de los malestares y conflictos cotidianos que surgen entre personas y en los equipos no tienen que ver con las personas, sino con cómo trabajamos juntos.

¡Esas fricciones de bajo voltaje que parecen un “no poder entendernos”!

Y es que cuando los sistemas de trabajo no están clarificados, las interpretaciones y suposiciones llenan los huecos… hasta que un día, algo pequeño hace que el vaso se desborde.

 

 

Reflexión sobre equipos: cuando el problema no es la persona, sino el sistema de trabajo

 

Comprender el origen de las fricciones

Cada persona actúa desde lo que conoce, desde sus hábitos y referentes.

Hábitos, referentes y formas de hacer que están tan interiorizados (conocimiento tácito) que ni nos las cuestionamos ni nos damos cuenta que no tienen por qué ser compartidos por otras personas. ¿De verdad hay que hablar de esto??

Pues sí, porque cuando faltan acuerdos explícitos, cada cual interpreta “lo que toca hacer” a su manera. ¡Desde la mejor de las intenciones!

¿Cuántas veces lo que “yo entendí” dista mucho de lo que la otra persona quiso decir?

Con alta probabilidad de malentendidos, fricciones e ineficiencias que crecen como una bola de nieve. Resultados no deseados que generan coste personal y organizacional.

 

Clarificar para construir confianza

La solución empieza por comunicarnos claramente, y acordar cómo vamos a trabajar juntos. En ese hablar y acordar hay un conocimiento del otro (necesidades, intereses, gustos, expectativas,…) y hay un poder tender puentes.

Clarificar roles, expectativas y canales es una forma de cuidar el vínculo y prevenir el desgaste.

Y un ejercicio práctico de ¡construcción de confianza!


Algunas p
reguntas clave para equipos conscientes:

  • ¿Cómo vamos a trabajar y coordinarnos?
  • ¿Cómo no solaparnos ni dejar terreno de nadie?
  • ¿Qué es relevante para ti y para mí?
  • ¿Qué necesito de ti? ¿Qué necesitas de mí?
  • ¿Qué información compartiremos y por qué canal?
  • ¿Con qué frecuencia?
  • ¿Qué haremos si cambian las prioridades o las cargas de trabajo?
  • ¿Cada cuánto revisaremos la efectividad de nuestra forma de trabajar?

 

Liderazgo consciente: volver a lo básico

A veces, para avanzar, necesitamos volver a lo esencial. No se trata de grandes transformaciones, sino de hacer explícito lo que suele quedar implícito.

Porque los equipos sólidos se construyen sobre claridad y compromiso compartido.

Clarificar los sistemas de trabajo no solo reduce conflictos, sino que mejora la confianza y el sentido compartido.

 

Y para terminar, una invitación:

¿Cuándo fue la última vez que revisaste el sistema de trabajo con tu equipo o con tus colaboradores?

¿Hablamos?

 

 

Foto de Ed Stone en Unsplash

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