Si las paredes hablaran…
💫 Hablarían del privilegio de observar cómo un grupo se convierte en un equipo.
💫 Hablarían de las muchas ideas de valor que surgen cuando personas que saben y mucho de lo suyo hablan de algún tema relevante desde la escucha, con espíritu crítico, buscando entender y sobre todo, sumar a partir de lo que ya traían.
💫 Hablarían de la importancia de crear el contexto adecuado para ello: respeto, empatía, atreverse a hablar, querer entender el punto de vista del otro, buscar el punto de encuentro,…

Foto: gestión emocional del equipo
💫Hablarían de cómo cuando la confianza emerge (1º como acto de fe, luego con comportamientos que la respaldan) viene acompañada de ganas, compromiso y energía creativa.
💫 Hablarían de cómo un espacio nutritivo impacta en todos y cada uno de los miembros del equipo. A cada uno de una manera diferente, pero no, no es inocuo, los efectos son reales y observables.
💫 Hablaría de tantas cosas…

Foto: la sala sostiene la energía mientras el equipo toma un café ;-)
Un viaje con paradas, varias sesiones, muchos temas relevantes en el centro, mucho mirarnos, sentirnos, compartir, cuestionarnos… apreciar lo que juntos tenemos y podríamos llegar a tener.
✨Vernos y escucharnos mutuamente, sentirnos vistos, sentirnos escuchados, sentirnos entendidos.
✨Compartir ideas, atrevernos a mostrarnos, agradecer y apreciar lo que desde ahí se aporta, sostener.
✨Cuestionar, y si…, ¿cómo sería?… ¿qué sí está en nuestras manos?
✨En un ciclo precioso de desarrollo y transformación.
Afortunados los que hemos podido vivirlo en primera persona.
Porque sí, yo también, como facilitadora de equipos, me llevo parte de esa magia ✨



