Porque cuando estoy en la mitad no puedo ser ni objetivo ni imparcial.
Porque racionalizo emociones
Porque mis necesidades, mi rol y mi perspectiva tiñen el cristal de las gafas con las que veo la realidad
Porque parar es difícil en la rueda del día a día y retarme a mi misma, ni qué decir 😉
Y sí, en la conversación nos oímos decir cosas que no habíamos nombrado nunca,
y hay pocos momentos más impactantes
porque uno solo se afianza o sabe que tiene que darle una vuelta más.
Y sí, una mirada adicional, herramienta o elemento “invisible” pero que cuando se nombra
lo reconocemos rápidamente porque es el elefante en la sala
nos abre nuevas perspectivas
nuevas miradas
nuevas posibilidades.
Y porque a veces sólo necesitamos ver en la mirada del otro (la mía) que lo que estamos verbalizando “no es una locura”,
sino que sigue una lógica y coherencia
porque hay confianza para que si algo faltara, no cuadrara,… dedicar tiempo a explorar.
Y sí, esa es la fuerza y lo realmente potente de un acompañamiento entre dos personas autónomas y que buscan relacionarse desde la madurez.
Que cuando nos vemos apoyados nuestro potencial se convierte en realidad. ✨
¿Qué tema es ese que plantearías en una sesión de coaching?
¿Hablamos?




