¿QUÉ ME/NOS PASA CON ESTO QUE ESTÁ PASANDO?

inteligencia emocional y liderazgo

 

Una pregunta aparentemente sencilla, pero profundamente transformadora.

Una puerta de entrada a capas más sutiles de nuestra experiencia —las que muchas veces ignoramos, pero que condicionan silenciosamente cómo nos sentimos, cómo nos relacionamos y cómo actuamos.

Esta pregunta nos invita a parar, a observar y a conectar con lo que estamos viviendo más allá de los hechos:

  • ¿Qué emociones están presentes?
  • ¿Qué necesidades hay detrás?
  • ¿Desde qué creencias o expectativas estamos interpretando lo que ocurre?
  • ¿A qué estoy dando importancia y a qué quitándosela?
  • ¿Qué historia estamos construyendo sobre esta situación?

Lo curioso es que, aunque esas emociones están siempre ahí, solemos hacerles poco caso. Basta con observar lo limitado que es nuestro vocabulario emocional. Decimos que estamos “bien” o “mal”, pero… ¿qué significa realmente eso?

Necesitamos entrenar ese músculo que nos ayuda a identificar, validar y conectar emociones con necesidades.
Porque detrás de cada emoción hay una señal, que existan no es un capricho de la naturaleza. Existen por un motivo. Algo que necesitamos cuidar o atender. Este es uno de los principios clave de la comunicación no violenta, y también una vía para cultivar mayor inteligencia emocional.

Y una segunda reflexión: esto no es solo un trabajo individual.

Hay una parte que sí depende de cada persona: identificar lo que siente, lo que necesita, lo que le pasa y hacerse cargo de la parte que le toca.

Pero hay otra parte que es profundamente organizativa y relacional:

  •  ¿Qué clima emocional cultivamos en nuestras empresas?
  •  ¿Qué tipo de liderazgo promovemos?
  •  ¿Creamos entornos de respeto, seguridad psicológica y confianza?
  •  ¿O promovemos la desconexión emocional “para ser profesionales”?

La gestión emocional no puede recaer únicamente en cada persona. Las empresas tienen la responsabilidad de crear contextos en los que lo emocional no sea tabú, sino una dimensión legítima —y necesaria— del trabajo en equipo y del liderazgo.

No se trata de “emocionalizar” todo. Se trata de no amputar una parte esencial de lo que somos.

Así que la próxima vez que sientas que algo no encaja, que hay tensión, incomodidad o confusión…

Pausa y pregúntate —preguntaos—:

💫¿Qué me/nos pasa con esto que está pasando?💫

Y desde ahí, abramos la posibilidad de escucharnos de verdad.

¿Hablamos?

 

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