Ideas que surgen tanto de mi experiencia directa trabajando en proyectos colaborativos, como del acompañamiento a equipos que desarrollan iniciativas donde la colaboración —entre sus propios miembros, con otras áreas de la organización o con agentes externos— resulta una competencia esencial.
- Colaborar significa buscar la forma de llegar juntos más lejos.
- Colaborar implica buscar beneficio para todas las partes

- Colaborar supone aportar lo que las partes tienen a priori para desde un cóctel de humildad, necesario para cuestionarnos, mezclado con una dosis de curiosidad y ambición sana, buscar juntos nuevas formas de ver/ resolver/ avanzar.
- La colaboración sin confianza tiene poco recorrido.
- La colaboración desde el discurso mezclado con actitudes y formas de actuar y relacionarse basados en la jerarquía suele tener poco recorrido.
- Muchas veces tenemos voluntad, pero tenemos integrados creencias, mentalidad, conductas y actitudes relacionadas con otra forma de relación. Y aunque existe la voluntad, y racionalmente hemos abrazado la idea de la colaboración y el trabajo en equipo, no siempre encontramos el cómo. Y la frustración y cierto agotamiento hace mella en las personas y los equipos… además de resultados buenos, pero menores de lo que el potencial de las personas y la empresa tienen.
- Colaborar requiere una nueva forma de pensar, sentir y hacer. Nuevas formas de relacionarse, nuevas dinámicas de trabajo.
👉Y cuando realmente facilitamos y entrenamos esas capacidades y contextos que favorecen esos momentos para pensar, sentir y actuar juntos, hay una diferencia que se ve y se siente , una diferencia que tiene sus resultados.
👉 ¿Añadirías alguna idea clave más?
Imagen: RhondaK Native Florida Folk Artist en Unsplash



