Llegamos a julio y, casi sin darnos cuenta, cerramos la primera mitad del año. La inercia natural en estas fechas es sentarnos a revisar los números, mirar los KPIs en el Excel y ajustar las metas de cara al segundo semestre. Es lo que toca hacer. Pero si algo he aprendido acompañando a comités de dirección, organizaciones y equipos en sus procesos de cambio y desarrollo durante estos seis meses desde OAZ, es que el éxito de una estrategia no se decide en un documento, sino en la coherencia real entre lo que pautamos en los despachos y las conductas que verdaderamente ejercemos el lunes por la mañana.

A partir de las conversaciones, aterrizaje de ideas, sentires e insights que emergen y las dinámicas «en el barro» que hemos compartido durante este semestre, te comparto las tres grandes coordenadas que definen qué significa, de verdad, facilitar un proceso de cambio real:

 

No es lo mismo hablar de cambio que cambiar

  • El cambio real requiere acción: El cambio real no ocurre solo con buenas intenciones o declaraciones escritas en un documento; requiere acción y resultados visibles en el día a día. Cambiamos de verdad cuando actuamos de manera diferente, no solo cuando lo decimos de palabra. Oportunidades miles: una reunión, una conversación, una toma de decisiones,…
  • El cambio se da en  múltiples direcciones: Todo cambio externo suele ir acompañado de un cambio dentro. Un cambio en el equipo no es posible si las personas individualmente no cambian. No son elementos aislados… y claramente lo que no funciona es que los demás cambien para que yo no cambie.
  • Generar Impacto Real: No nos quedamos en la teoría abstracta. Facilitar un proceso implica implementar proyectos que transforman las prácticas reales. Prácticas que nos llevan a estar, relacionarnos y actuar diferente. Consecuencia: logramos resultados diferentes.

El cambio se facilita, no se controla

  • Gestores de Contextos: En entornos complejos, intentar dirigir el cambio a la fuerza suele ser incoherente y muy poco eficaz; el clásico «ordeno y mando» bloquea la innovación y asfixia el talento. Como líderes, no dictamos el cambio; actuamos como arquitectos de entornos. Como suelo recordar en mis sesiones: “El cambio es una puerta que solo se abre desde dentro”.
  • Crear Seguridad para Experimentar: La labor principal de la facilitación es construir un «Círculo de Seguridad» y un clima de alta confianza donde reflexionar (pensar y sentir juntos, y a veces también, decidir) y para probar nuevas conductas en el aquí y ahora; entornos saludables donde el error se entienda como aprendizaje (prototipado) y no como un fracaso humillante; donde «meter la pata» viene acompañado de «un busquemos soluciones».
  • Cambiar es hacer, pensar y sentir de manera diferente: El cambio genuino requiere, además de nuevas acciones, nuevas formas de pensar y de sentir; en las relaciones humanas todo está íntimamente interconectado. Cuando se cuida este entramado en contextos flexibles, los cambios útiles y auténticos se expanden rápidamente por la organización.

El futuro se construye en la trayectoria

  • Decisiones Valientes: El mañana de una organización no es una línea recta predecible desde el pasado; es un horizonte que se construye con lo que hacemos (y con lo que decidimos dejar de hacer) hoy. Cada decisión o no decisión, cada acción u omisión diaria, va trazando una trayectoria concreta; nos acerca a futuros posibles, pero no necesariamente al futuro que deseamos si no lo gestionamos de manera consciente. En este sentido, el cambio más que «una cosa grande» son «muchas pequeñas iniciativas alineadas» que unidas, mueven el sistema.
  • El Propósito como Brújula: Mientras la operativa y las urgencias del día a día nos ocupan en el «aquí y ahora», el propósito es la brújula que dota de sentido a cada paso. Es el eje que orienta la dirección y asegura que el equipo no navegue a la deriva ante la incertidumbre.
  • Anticipación Activa: El cambio debe ser facilitado y orientado, nunca solo anunciado ni impuesto. Anunciar a bombo y platillo cambios estructurales o modificaciones en el organigrama no genera una transformación real si los comportamientos cotidianos no acompañan. De hecho, la resistencia real de los equipos suele ser una respuesta sana a los cambios incoherentes que no están integrados en su cultura ni en sus prácticas reales.

 

 

 

 

Una invitación a la reflexión:

  • ¿Tus sistemas de trabajo actuales están pensados para fomentar la autonomía y facilitar los contextos de aprendizaje, o dependes de un control vertical que genera bloqueos?
  • En estos primeros seis meses, ¿qué pequeña acción u omisión diaria está trazando una trayectoria que te aleja del futuro que deseas para tu equipo?

 

Bidea, ekinez egina. Caminante no hay camino, se hace camino al andar, eta errealitateak beti paperak baino gehiago erakusten digu. Cierro este primer semestre con la inmensa satisfacción de haber visto a tantas personas, equipos y organizaciones remangarse en nuestras sesiones, dejando el protagonismo (yo-mi-me) a un lado para empezar a construir soluciones juntos.

Mila esker urteko lehen zati honetan bidelagun izaten utzi didazuen pertsona eta talde bakoitzari.

Si sientes que tu equipo necesita poner la casa en orden relacional y clarificar sus reglas del juego para afrontar con fuerza los retos del segundo semestre, ¿hablamos?

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